29 junio 2007

Blind Willie McTell: 1927-1933 "The Early Years"

No creo que haya existido un bluesman comparable a McTell en lo que a estilo, educación y formación se refiere. Su inconfundible tesitura vocal, el sonido de su guitarra de doce cuerdas y sus desarrolladas habilidades impropias para un joven negro y ciego en la época en la que vivió así lo demuestran; era capaz de enhebrar una aguja, leía braile con soltura, poseía "mapas mentales" del centro de Atlanta o Statesboro y casi siempre se movía y viajaba solo, sin usar lazarillo.

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McTell nació en 1898 (o 1901 según algunas fuentes) en el sur de Thomson, Georgia. Tras la separación de sus padres siendo todavía un niño, se asentó con su madre en Statesboro. Fue a diferentes escuelas para ciegos donde aprendió a leer braile e incluso recibió formación musical. Comenzó a tocar la guitarra a la edad de diez años debido a la influencia e inspiración de su madre, de la que se decía que dominaba el instrumento. Viajó actuando con distintos "shows" (medicinales, carnavales, variedades) durante su juventud y una vez que se casó en 1934 continuó viajando en solitario y tocando para los pasajeros de trenes en vagones, estaciones, recepciones de hotel, en tiendas para atraer a clientes, fiestas, teatros y casi en cualquier sitio que en el que se reuniese gente. Debía obtener buenos salarios y grandes propinas ya que siempre iba elegantemente vestido y tenía una vida confortable. Obtuvo además un trabajo "fijo" tocando en un restaurante de Atlanta (el "Pig ´n´ Whistle") donde atendía peticiones musicales de la blanca clientela. Viajó por todo el sur del país así como New York y California y en treinta años de carrera grabó más de ciento veinte títulos rivalizando con grandes estrellas de la época como Leroy Carr, Tampa Red o Big Broonzy. También tuvo como compañero de sesiones a Curley Weaver con el que grabó por ejemplo el Pig 'n Whistle Red . A partir de 1940 se centró más en sus trabajos fijos en el "Pig ´n´ Whistle" y fue recortando sus grandes periplos por la geografía americana. Fue alrededor de 1950 cuando su salud se vio deteriorada por sobrepeso, alta presión sanguínea y diabetes. Al no cambiar sus hábitos alimenticios ni dejar de beber, sufrió diversos ataques al corazón muriendo en 1959 en Georgia.

En este disco se recogen sus primeras grabaciones (1927-1933) en las que se descubre a un McTell fresco e innovador. Editado por el sello Yazoo recoge 14 temas de belleza y ejecución perfectas. "Broke Down Engine", "Georgia Rag" o la tanta veces versionada "Statesboro Blues" son algunos ejemplos. McTell usaba indistintamente afinación estándar o abierta ("spanish" y "vestapol" o "sebastopol") en su trabajo con el slide, siendo éste de una originalidad extrema al ser realizado en su guitarra de 12 cuerdas. Distintos ritmos y aires se concentran en este CD pero todos bien reconocibles por la única y exclusiva impronta de Willie McTell, un guitarrista excelente, una voz única y una vida no menos exclusiva. Disco no solo recomendado sino de obligada adquisición (o audición) para entender el blues de raíces, el de preguerra, el "post-war", el eléctrico y el más contemporáneo.

Magistral.



25 junio 2007

Santa Blues de Tenerife 2007 (Día IV)


Cuarta jornada del festival en una noche fría y con amenaza de lluvia. Los teloneros eran una consolidada banda local llamada Mahoney Soul Band, una formación de varios componentes con sección de viento incluida, que basan su repertorio en clásicos comerciales del soul pero no por ello exentos de calidad.

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Su actuación fue buena, con gran soltura y demostrando que tenían bien aprendida la lección. Los dos cantantes que se acoplaban muy bien en el escenario, la banda que creaba una base rítmica de peso junto a la interesante sección de metales, conformaron una actuación entretenida y vistosa. La única pega, por poner alguna y no precisamente por culpa de la propia banda, es que hubo poco blues, pero esto ya es una norma en los festivales de este estilo…

El intervalo de tiempo que pasó hasta que salió a escena Albert Cummings fue corto, cosa que agradecí. Se presentó con su habitual formación de trío y desde la primera nota dejaron bien claro por donde iban a ir los tiros.
Bajo mi punto de vista cuajó una actuación brillante y en ocasiones demoledora. Su blues-rock al más puro Stevie Ray hizo las delicias del público (yo incluido) y aunque los quince primeros minutos de la actuación hubo algunos problemas de ecualización de su guitarra y su voz estaba algo descompensada en volumen con respecto al resto, el trío dejó absolutamente todo en el escenario.
Sin grandes escenificaciones ni muchos silencios entre tema y tema, Cummings transmitió una imagen de “grande del blues-rock”; seguro en el escenario, voz perfectamente entonada y una entrega absoluta. Salvando las distancias, su actuación se debió parecer mucho a las del malogrado Ray Vaughan, ya que su estilo es prácticamente calcado de éste. A destacar la versión del Voodoo Chile, completa y magistral, no como el patético intento que ya narré en el primer día del festival.
Salí totalmente satisfecho del concierto y repitiendo una y otra vez las palabras “por fin…” y no precisamente porque tuviese ganas de que acabase…

18 junio 2007

Pink Anderson: Carolina Blues Man


Por fin ha llegado el turno para uno de los más grandes e influyentes artistas del Piedmont Blues: Pink Anderson.
Nació en Laurens (Carolina del Sur) el 12 de Febrero de 1900 pero creció en Spartanburg, una pequeña ciudad de ese estado americano. Empezó a trabajar desde muy joven en un “medicine show”, concretamente en el del doctor Kerr (Compañía de Remedios Indios) que lo llevó de gira desde que tenía 14 años hasta 1945, fecha en que Kerr se retiró del negocio. Anderson desempeñaba la función de “amenizador” del show contando chistes o bromas y cantando de cuando en cuando.

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En 1916 conoció a Simmie Dooley, un cantante ciego mucho más viejo que él. Actuaron juntos durante algún tiempo en pequeños pueblos de los alrededores de Spartanburg, ya que los shows itinerantes generalmente no contaban con artistas ciegos. La pareja solía practicar sus canciones en los bosques colindantes a su ciudad compartiendo botellas de whiskey de maíz para “ayudar” a sus gargantas. Fue en la compañía de S. Dooley cuando Anderson grabó su primera sesión; fueron dos cortes para el sello Columbia a finales de los años 20 en Atlanta. Tras el relativo éxito, este sello intentó que Pink grabase de nuevo, pero esta vez sin la compañía de Simmie; Anderson rechazó la oferta.
En los años 50, formó un trío (washboard, armónica y guitarra) con el que estuvo activo hasta que sufrió un ataque al corazón en 1957 y decidió retirarse y actuar de vez en cuando para los amigos y enseñar a tocar a su hijo.
Murió en 1974.

Carolina Blues Man fue grabado en Spartanburg en 1961, y actualmente es editado por el sello Prestige/Bluesville. Se recogen 11 temas de innegable calidad; diez de ellos pertenecen a la edición original en vinilo y esta edición en CD incluye un “bonus track” editado originalmente en un álbum que se llamó “Bawdy Blues”.
Pink Anderson es el intérprete de las canciones y sólo se acompaña de su guitarra. La temas seleccionados son de carácter tradicional o popular y alguno de firma reconocida como el “Baby, please don´t go” de Joe Williams o el “Meet me in the Bottom" de Brownie McGhee. Es un álbum enteramente acústico en el que el artista pone a disposición del oyente todo su buen hacer en el campo del blues.

Carolina Blues Man
es un trabajo que puede servir de ejemplo del blues hecho en Carolina (y por extensión de la zona Piedmont) y a su vez es una buena muestra para los interesados en acercarse a la obra de Anderson; lo que es indiscutible es que para los entusiastas y seguidores serios del blues, no sólo es de obligada audición sino que no deben olvidar los otros 2 volúmenes (I, II) del mismo artista editados en el mismo sello.

Una delicia.




17 junio 2007

Santa Blues de Tenerife 2007 (Día III)


Llegó la tercera jornada del festival, otro día llamado a ser “grande”: viernes y la actuación estelar de Zora Young. Hay que recordar que todas las actuaciones del festival son gratuitas con lo que el lleno del recinto está garantizado; efectivamente así ocurrió con esta tercera jornada. El grupo que abrió la actuación fue La Iguana Blues Band una formación que gira en torno al guitarrista canadiense Dave O’Connor.

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El estilo que desarrollan, está básicamente encuadrado entre el blues-rock y el moderno blues de Texas. Tocando en formación de cuarteto (guitarra, bajo, batería y teclado) lograron cuajar una actuación bastante destacable. Con una soltura y desparpajo admirable, la banda ofreció un repertorio de temas propios y clásicos del Texas-Blues al más puro Stevie Ray Vaughan. El grupo actuó como una unidad logrando un sonido bastante “empastado” y de gran riqueza. Los solos de guitarra de Dave O’Connor estuvieron más que a la altura completando una actuación de muy ato nivel.

Llegó el descaso y tras los perritos calientes de rigor comenzaron a sonar en la plaza los primeros acordes de la banda de Zora Young. La formación era un quinteto de gran calibre y con un exquisito sonido como grupo. Zora hizo valer sus “tablas” en el escenario usando la clásica treta de meterse al público en el bolsillo con sus dos palabras en castellano (cosa que por otro lado agradezco) y con muestras de afecto lanzando besos y abrazos por doquier. Hizo sonar su magnífica voz de una manera notoria muy bien arropada por la banda, con la única (y muy importante) pega del repertorio (una vez más…): poco blues y mucho pop-soul. Ni los intentos del guitarrista (con excesivos y sobrantes “tappings”) ni el buen sonido general de la banda salvaron la actuación que no pasó de un aprobado raspado. La “guinda” la puso el “I Feel Good” del ínclito James Brown, muy utilizada para continuar con esa comunión público-artista que se había creado; pero cuando tocaron el “Sex-Machine” también de Brown ya me pareció el colmo.
Probablemente debí ser el único que se sintió decepcionado e incluso insultado, o por lo menos con sensación de que me faltaban al respeto como oyente.

Como conclusión destacar que esta edición del festival se está perfilando como la “de los teloneros”, por el buen papel que éstos han desempeñado o por la pobre sensación que las supuestas “estrellas” han dejado en mi (¿errónea?) percepción.



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