28 noviembre 2007

Paul Rishell & Annie Raines: Moving To The Country


Este maravilloso CD cayó en mis manos hace unos 7 años de la forma más casual e inesperada: Apareció en una de las cajas de discos que llegaban a la tienda en la que trabajaba (me dediqué a la venta de música durante varios años de mi vida, informo…) sin que aparentemente nadie lo hubiese solicitado; desconocía por completo a los artistas, pero como casi siempre, tan solo bastó ver la portada para juzgar al interior y dejarme llevar por la antigua emoción de abrir un CD original; no me equivoqué en mi juicio prematuro. Tras el descubrimiento y con los años, me hice con el resto de la discografía de este magnífico dúo; en sucesivos posts comentaré dichos trabajos.

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Moving To The country es un álbum de los que yo llamo “enteros”, es decir, geniales de principio a fin. Publicado en el año 1999 por el sello Tone-Cool Records, consta de 13 temas de absoluta valía, en los que Paul Rishell demuestra con creces que es uno de los máximos exponentes actuales como guitarrista de country-blues, y Annie Raines deja patente su buen hacer con la armónica (en realidad he de reconocer que me cautivó por completo, no sólo por su belleza sino por lo que significa para mí ver a una mujer tocando un instrumento musical y aún más si es con destreza y gusto).

El CD combina a la perfección las creaciones propias del dúo y las versiones de algunos clásicos, además de estar claramente representadas distintas variantes del propio blues: country-blues, blues eléctrico, pre-war blues, blues acústico…
Entre las versiones que realizan, destacan según mi gusto, “I Get The Blues” y “Twist It Babe”, originarias de Bo Carter, en las que P. Rishell deja claro que domina a la perfección el estilo de este gran guitarrista e intérprete; el tema de Joe Calicott, “Fare Thee Well” o “My Washerwoman´s Gone” del célebre dúo Kansas Joe McCoy y Memphis Minnie sirven como ejemplo del blues hecho en los años 30; varios interpretaciones de corte más moderno como “Good Women Have Bad Days” o “Turning Corner”, representan las composiciones del dúo, y la “guinda” la pone el instrumental “Tears” del celebérrimo y maravilloso Django Reinhardt.

Aparte de la ejecución impecable con la armónica, Annie Raines demuestra que está lo suficientemente capacitada y cualificada para ejercer el papel de vocalista cuando es necesario, e incluso realiza pequeños “escarceos” interpretativos con la mandolina de calidad apreciable. El trabajo de Paul Rishell queda fuera de toda cuestionabilidad tanto en la parte vocal como en la instrumental: domina de manera magistral tanto las diferentes afinaciones que utiliza en la guitarra como los distintos estilos: eléctrico, acústico, ejecución con púa o fingerpicking. Absolutamente maravilloso.

En definitiva, Moving To The Country es un disco genial y completamente satisfactorio en todos los sentidos. Uno de mis preferidos.

http://www.paulandannie.com/





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14 noviembre 2007

Albert Cummings: The Long Way


Hacía tiempo que no hablaba del blues moderno; sinceramente, y como muchos de ustedes ya habrán adivinado, no soy muy fanático del camino que ha tomado el blues en la última década, entre otras cosas porque escasea la originalidad y todo me suena a algo anterior…a “música trillada”. Esto lo justifico gracias a mi teoría de que en la música “ya está todo hecho”; esta afirmación me ha acarreado grandes detractores y muchas discusiones al respecto, pero hasta el momento no he cambiado de opinión; soy un “reaccionario musical”, lo siento.


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Pese a que el disco comentado en esta ocasión no se salva de esta teoría personal, el excelente trabajo con la guitarra de Albert Cummings en “The Long Way” hacen que este álbum merezca ser incluido mi blog.

The Long Way es un álbum editado en el año 1999 y es el primer trabajo oficial de Cummings. Consta de 9 temas de blues rock eléctrico al más puro estilo del fallecido Stevie Ray Vaughan, músico que siempre me ha fascinado. A pesar de que actualmente me dedique a escuchar pre-war blues o blues acústico en general, Vaughan ocupará por siempre un lugar destacadísimo en mis influencias, colección discográfica y respetos rendidos. Desde la primera nota del CD, se percibe en Albert Cummings la misma sensación.

El disco es de gran dinamismo y velocidad, lleno de solos de guitarra de “alto voltaje”, acompañamientos exquisitos y una voz lo suficientemente valiosa como para “empastar” con garantías el resultado final: Sonido puramente Stratocaster, formación de trío, riffs propios del mejor rock-blues tejano y potencia, mucha potencia.
Temas como “The Long Way” o “Old Dog” son indiscutiblemente “vaughanianos”; “Lonely Bed” pone la nota lenta y sentimental (recordando al famoso “Texas Blues”, también de Vaughan); el resto de cortes son de onda boogie-woogie (“Pull The Shades” o “Where Did I Go Wrong”) pero siempre, siempre, sonando a Stevie Ray…

Para los que no conocen a fondo la discografía del malogrado guitarrista tejano, este trabajo de Albert Cummings tiene algo más que un valor comparativo, para los conocedores de Vaughan, tendrán que elegir entre oír un “semi-clon” o un “imitador” o disfrutar con un músico que mantiene vivo el espíritu del blues-rock tejano…depende del cristal con que se mire.
Que cada cual elija…


http://www.albertcummings.com/





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04 noviembre 2007

Prison Blues


En esta ocasión el álbum comentado es un variado titulado “Prison Blues”. Básicamente es un recopilatorio de blues del primer cuarto del siglo XX pero con la particularidad de que todos los temas incluidos hacen referencia al mundo de las prisiones, cárceles y en general a la privación de libertad.

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Muchos de los bluesmen incluidos en el CD pasaron algún que otro momento en prisión o tuvieron relación directa con dicho ambiente. Obviamente, sólo por el hecho de ser negros, ya tenían muchos “boletos” para ser apresados por cualquier disturbio, prostitución, alcohol durante la “ley seca”, peleas o mendicidad…

Prison blues es un álbum que reúne a muchos de los grandes intérpretes del pre-war blues como Blind Blake, Bukka White, Blind Boy Fuller, Leadbelly, Leroy Carr o Peg Leg Howell entre otros.
El disco consta de 23 cortes y fue editado por el sello Catfish en el año 2001. Todos los temas son, evidentemente, acústicos y en ellos podemos apreciar, aparte de la sublime técnica musical y vocal de los intérpretes, la estrecha relación que tuvieron todos con las cárceles o presidios. Las letras hacen continuas referencias, de manera directa o indirecta a las penurias pasadas en prisión, los injustos motivos que les condujeron a ella, o múltiples ruegos y peticiones de clemencia para salir de allí…

Blind Lemon Jefferson nos deleita con su “Penitentiary Blues”, lleno de sentimiento y técnica inigualable; Bo Carter nos presenta una de las joyas del álbum, el tema “The County Farm Blues”; Bukka White canta su tema más conocido y recurrido, el fantástico “Parchman Farm Blues”; artistas menos conocidos como Julius Daniels (“Ninety-nine Years Blues”), Merline Johnson (“Crime Doesn´t Pay”) o Frank Busby (“Prisoner Bound”), eterno acompañante de Bill Gaither entre otros, completan el repertorio de este genial y curioso recopilatorio.

Extremadamente recomendado para los seguidores del pre-war blues, blues acústico y coleccionistas de blues; los artistas menos conocidos y sus interpretaciones bien valen este CD, exceptuando que se posean ya las obras completas de los citados músicos. Para los seguidores estándar de blues, este CD sonará “demasiado viejo” o aburrido; para el resto probablemente sonará a chino…




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28 octubre 2007

Stefan Grossman: Love, Devils and the Blues


Stefan Grossman es, sin duda, el guitarrista al que más le debo exceptuando, claro está, a los bluesmen de la primera mitad del siglo XX. Sus trabajos me acercaron sonoridades desconocidas; sus múltiples métodos me enseñaron un nuevo estilo musical y sus influencias son absolutamente reconocibles en mi estilo interpretativo.

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Después de llevar más de 15 años interpretando con las seis cuerdas (clásica y eléctrica) y pasar por diferentes etapas y estilos, Grossman puso ante mí una nueva manera de entender el blues y la guitarra: el fingerpicking. Gracias a él conocí a los grandes del pre-war blues y gracias a sus métodos y transcripciones, mi repertorio musical creció de manera notable. Con Grossman hubo un antes y un después en mi manera de tocar la guitarra.

Nacido en Brooklyn, Nueva York el 16 de Abril de 1945, la juventud de Grossman estuvo marcada por las enseñanzas e influencias que recibió de Gary Davis. Estuvo estudiando con él durante muchos fines de semana, y tras su paso por el instituto tuvo la suerte de recibir lecciones del propio Skip James, Mississippi John Hurt o Mance Lipscomb.
Ya en los años 60, formó parte de los Even Dozen Jug Band. Al poco tiempo se trasladó a Gran Bretaña en donde fundó el desaparecido y prestigioso sello discográfico Kicking Mule. Allí Vivió durante la década de los 70 donde se labró su gran reputación como guitarrista acústico participando en diversos festivales.

Actualmente se dedica al negocio de los dvd´s y libros instructivos, a parte de seguir dando giras y recitales constantemente.

El álbum escogido para comentar se titula Love, Devils and the Blues. La razón es simplemente cronológica: fue el primer disco de Grossman que añadí a mi colección. No es mi preferido ni creo que sea su mejor obra, pero representa de alguna manera el estilo de este genial artista. El CD está editado por el sello Shanachie y recopila diversos temas grabados por Grossman en su época europea. Consta de 17 cortes totalmente instrumentales llenos de música acústica, blues, afinaciones alternativas y una técnica exquisita. Constantemente aparecen referencias sonoras que evocan directamente pasajes de Gary Davis, Blind Willie Johnson, Lemon Jefferson o M. J. Hurt.

Grossman utiliza afinación estándar, open G, vestapol, open Gm , guitarras de 6 y 12 cuerdas, Stellas, Franklins, líneas melódicas de gran belleza, bajos alternos bien marcados, piezas interpretadas con slide... Álbum exquisito en todos los sentidos: simpática portada, datos musicales del libreto e incluso tablatura que acompaña al CD original.

En mi colección particular hay muchos álbumes de Grossman y Love, Devils and the Blues sirve de ejemplo como cualquier otro para acercarse a la obra de este semidesconocido y poco valorado (para muchos) guitarrista, estudioso y maestro.

Sólo me resta decir: Gracias Stefan.



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